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Balance en la relación de pareja Es importante que la relación de pareja encuentre un balance en lo cotidiano, en ocasiones los actos de &...

Balance en la relación de pareja

Es importante que la relación de pareja encuentre un balance en lo cotidiano, en ocasiones los actos de "caballerosidad" pasan desapercibidos, sin embargo estos se convierten en actos de micro-machismos.


EL AMOR DE PAREJA PUEDE SOFOCAR UNA RELACION La relaciones de pareja se desgastan y puede ser contraproducente cuando uno de los miembro...


EL AMOR DE PAREJA PUEDE SOFOCAR UNA RELACION


La relaciones de pareja se desgastan y puede ser contraproducente cuando uno de los miembros ama en exceso, la simetría entre el dar y el recibir es un buen punto de inicio. Un amor en exceso puede sofocar al otro

Es importante que cada miembro de la relación de pareja disponga de su espacio, relaciones de pareja que pierden su individualidad pueden desaparecer como también diluirse ante ante la presión de uno de los miembros.

La terapia de pareja es una alternativa para que la pareja explore tanto sus fortalezas como debilidades en su proceso de relación.
EL amor de pareja no tiene que sofocar

Nardone, G y Watzlawick (1992): La cibernetica y la terapia sistemica El título de este capítulo ha sido tomado de un ensayo ...

Nardone, G y Watzlawick (1992):


La cibernetica y la terapia sistemica



El título de este capítulo ha sido tomado de un ensayo del famoso cibernético Heinz von Foerster, quien lo considera su imperativo estético. Aunque postulado en un contexto diferente (Foerster 1973), expresa no obstante lo que considero que es un aspecto importante de la evolución de la terapia (la omisión del prefijo "psico" antepuesto la palabra "terapia" no es un descuido, como pienso explicar a lo largo de mi posición).
No sé cómo puede haber surgido la idea exactamente contraria al imperativo de Von Foerster - esto es, la idea de que para obrar de un modo diferente sea necesario antes aprender a ver el mundo de un modo diferente - y había tomado luego un valor dogmático en nuestro campo. Por muy diferentes y hasta contradictorias entre sí como puedan ser las escuelas clásicas y la filosofía de la psicoterapia, una de las condiciones que comparten resueltamente es que el conocimiento del origen y del desarrollo de un problema en el pasado es la condición previa para su solución en el presente. Sin duda alguna, una de las motivaciones irresistibles para esta manera de ver reside en el hecho de que se haya impresa en el modelo del pensamiento y de investigación científica lineal, un modelo al que cabe atribuir el vertiginoso progreso de la ciencia en los últimos trescientos años.
Hasta mediados del siglo XX, era relativamente pocos quienes ponían en duda la presunta valía definitiva de una concepción científica del mundo basada en la causalidad estrictamente determinista, lineal.
Freud, por ejemplo, no dio motivo alguno para ponerla en duda. "Al menos en las antiguas inmaduras ciencias, existe incluso hoy en día un sólido fundamento que se modifica y mejora, pero que no se destruye (Freud 1964). Esta afirmación no reviste un mero interés histórico. Vista desde la perspectiva actual, nos hace conscientes del carácter evanescente de los paradigmas científicos, tanto si se ha leído como si no se leído a Khun (1970).
Pero ingenuamente creerse que bastaría considerar la historia del siglo XX para no tener ninguna duda acerca de las consecuencias terribles producidas por la ilusión de haber hallado la verdad definitiva y, por tanto, la solución final. Pero la evolución de nuestro campo, normalmente con un retraso de una treintena de años, no ha llegado en modo alguno a comprobar esta misma afirmación. Innumerables horas de discusiones "científica" y decenas de miles de páginas de libros y publicaciones se han malgastado constantemente para demostrar que, siendo el modo propio de ver la realidad el único justo y verdadero, todo aquel que vea la realidad de otro modo al estar necesariamente equivocado.
Un buen ejemplo de terror lo constituye el libro de Edward Glower, Freud or Jung? (1956), en el que esté eminente autor emplea cerca de 200 páginas para decir lo que podría ser dicho en una sola frase, esto es, Jung estaba equivocado porque estaba en desacuerdo con Freud. Esto, cabalmente, es lo que _Glover mismo afirma finalmente en la página 190 de la versión italiana (1978); "como hemos visto, la tendencia más consistente la psicología jungiana en la negación de cualquier aspecto importante de la teoría freudiana." Ciertamente, escribir un libro de este género debería ser considerado una pérdida de tiempo, a menos que el autor y sus lectores estén convencidos de que su punto de vista es el adecuado y que, por ello, cualquier otros erróneo.
Haya algo más que el desarrollo de nuestra profesión no debe hacernos descuidar. El supuesto dogmático de que el descubrimiento de las causas reales del problema actual es un conditio sine qua para cambiar da origen a lo que Karl Popper ha llamado un enunciado que se autoinmuniza, es decir, una hipótesis que se legitima tanto con su cumplimiento como con su fracaso, convirtiéndose por lo mismo en un enunciado no falsable. En términos prácticos, si el mejoramiento de un paciente es el resultado de lo que en teoría clásica se llama insight, entonces ello constituye la prueba de la corrección de la hipótesis que enuncia que es necesario hallar en el inconsciente las causas reprimidas, olvidadas. Si el paciente no mejora, entonces ello es prueba de que la búsqueda de estas causas no se ha dirigido hacia el pasado con suficiente profundidad. La hipótesis vence en cualquier caso.
Una consecuencia correlativa a la convicción de poseer la verdad última es la facilidad con la que quien lo cree puede refutar toda evidencia en contrario.
El mecanismo que ello implica es bien conocido por los filósofos de la ciencia, pero no generalmente por los clínicos. Un buen ejemplo lo ofrece la recesión de un libro se trata de la terapia conductista de las fobias: la reseña culmina en afirmación de que el autor del libro define las fobias "de un modo aceptable sólo por los teóricos del condicionamiento, pero no satisface los criterios que exige la definición psiquiátrica de este trastorno. Por consiguiente, sus afirmaciones no pueden aplicarse las fobias, sino a otras situaciones" (Salzman 1968, p. 476).
La conclusión es inevitable: una fobia que mejora por efecto de la terapia conductista es, por esta razón, una no fobia. Se tiene la sensación de que tal vez parece más importante salvar las teorías antes que el paciente, y vuelve a la mente el dicho de Hegel: "si los hechos no se adecuan a la teoría, tanto peor para ellos" (Hegel era probablemente una mente excesivamente superior para no hacer una afirmación de este género más que en un tono irónico. Pero puedo equivocarme. El marxismo hegeliano, en verdad, lo tomó trágicamente en serio).
Por último, no podemos por más tiempo permitirnos permanecer ciegos en relación a otro error epistemológico, como lo habría llamado Gregory Bateson. Con demasiada frecuencia descubrimos que las limitaciones inherentes a una hipótesis dada son atribuibles al fenómeno que la hipótesis, se supone, debería aclarar. Por ejemplo, en el seno de la estructura de la teoría psicodinámica, la remoción del síntoma debería llevar necesariamente a la sustitución del agravamiento del síntoma mismo, no porque ésta complicación sea de alguna forma inherente a la naturaleza de la mente humana, sino porque se impone lógica y necesariamente a partir de las premisas de aquella teoría.
En medio de tan complicados pensamientos también podemos imaginar que somos presa de una fantasía desconcertante: si aquel hombrecillo verde de Marte llegase y nos pidiera que le explicásemos nuestras técnicas para provocar cambios en los hombres, y nosotros sólo le expusiéramos, ¿no se gastaría la cabeza (o su equivalente) por la incredulidad y nos preguntaría por qué se nos han ocurrido teorías tan complicadas, abstrusas y poco concluyentes, en vez de, y de todo, investigar acerca de cómo sucede cambio, en el hombre, de modo natural y espontáneo y a partir de hechos cotidianos? Quisiera por lo menos indicar alguno de los antecesores de aquella idea tan razonable práctica que Von Foerster ha resumido tan acertadamente con su imperativo estético.
Uno de ellos es Franz Alexander, a quien se debe el importante concepto de experiencia emocional correctiva; nos dice (Alexander y French 1946): "durante el transcurso del tratamiento, necesario -ni tampoco posible -evocar todos los sentimientos que han sido reprimidos. Es posible alcanzar resultados terapéuticos sin que el paciente evoque todos los detalles importantes de su historia pasada; en realidad, ha habido buenos resultados terapéuticos incluso en casos en que no ha sido liberado a la superficie ni un sólo recuerdo olvidado. Ferenczi y Rank fueron de los primeros en reconocer este principio y aplicarlo en terapia. No obstante,  la antigua convicción de que el paciente sufre con los recuerdos a incidir y penetrado tan profundamente en la mente de los analistas que incluso hoy en día les es difícil a muchos reconocer que el paciente está sufriendo no tanto por los propios recuerdos como por su incapacidad de hacer frente a los problemas reales del momento. Los acontecimientos del pasado han preparado, claro está, el camino a las dificultades del presente, pero toda reacción de la persona depende, en definitiva, de los modelos de conducta sumidos en el pasado."
Algo más adelante que el autor afirma que "esta nueva experiencia correctiva puede proporcionarla la relación de transferencia, las nuevas experiencias vitales o ambas causas a la vez" (Alexander y French 1946, página 22). Aunque Alexander atribuyen importancia mucho mayor al experiencia del paciente en las situaciones de transferencia (porque éstas no han sido a acontecimientos casuales, sino inducidos por el rechazo del analista a dejar sin poner un rol parental), no es obstante consciente de que es propiamente el mundo externo el que suministra aquellos acontecimientos casuales que pueden provocar un cambio profundo duradero. De hecho, en su Psychoanalysis and psychotherapy (Alexander 1956, página 92), afirma específicamente que "esas intensas y reveladoras experiencias emocionales nos dan la clave para la comprensión de los resultados terapéuticos enigmáticos obtenidos en un tiempo considerablemente más breve de lo que es usual en psicoanálisis".
En relación con esto, Alexander (Alexander y French 1946, página 68 -70) hace referencia famoso relato de Víctor Hugo sobre Jean Valjean, en Los miserables. Valjean, un criminal violento, tras su liberación después de una larga permanencia en la cárcel que lo había vuelto todavía más brutal, es sorprendido robando los objetos de plata de la diócesis. Es conducido ante el obispo quien, en vez de tratarlo, un ladrón, le pregunta con mucha amabilidad por qué ha olvidado dos candelero de plata que formaban parte del regalo que él le había hecho. Esta amabilidad cambia totalmente el modo de ver de Valjean. Todavía bajo el efecto de la turbación causada por la "reestructuración" de la situación operada por el obispo, Valjean encuentra un muchacho, Gervais, que, jugando con sus monedas, pierde una pieza de cuarenta sous, Valjean pone el pie sobre la moneda impidiendo que Gervais la recupere. El muchacho llora, le pide desesperadamente que le devuelva su moneda y, al final, se va. Sólo entonces, a la luz de la generosidad del obispo, Valjean se da cuenta de cuán horrorosamente cruel e su comportamiento es sólo una hora antes le habría parecido de lo más normal. Corre tras Gervais, pero no llegué encontrarlo.
Víctor Hugo explica: "tuvo la impresión de que la comprensión del obispo el salto más formidable que jamás hubiera sufrido; que su dureza habría perdurado si hubiese resistido su clemencia; que si él hubiese servido, habría debido renunciar al odio con el que las acciones de los demás habían llenado su alma durante tantos años y que tanto le gustaba; que esta vez debía vencer o quedar vencido y que una lucha, enorme definitiva, había comenzado entre su maldad y la bondad de aquel hombre. Pero una cosa que antes ni sospechaba era cierta: que él no era ya el mismo hombre; todo había cambiado para él, y ya no estaba en su mano poder desembarazarse del hecho de que el obispo le había hablado y le había cogido la mano."
Debemos tener presente que Los miserables es una obra escrita en 1862, medio siglo antes de la aparición de la teoría psicoanalítica, y que sería algo ridículo afirmar que el obispo podría ser un simple analista precursor. Más bien, lo que Víctor Hugo muestra en la perenne experiencia humana de cambio profundo que emerge de la acción inesperada e imprevisible de alguien.
No sé si otro eminente psiquiatra y estudioso, Michel Balint, a asumir explícitamente en su trabajo el concepto de Alexander sobre la experiencia emocional correctiva. No obstante, en su libro The basic fault (1968, página 128 -129), menciona el clásico "incidente" de la voltereta, que sirve de excelente ilustración de esta experiencia. Estaba él trabajando con un paciente, "una muchacha atractiva, vivaz más bien coqueta, de unos 30 años, cuya principal inquietud era su incapacidad de llegar a un objetivo". Ello se debía, en parte a un "temor e inseguridad paralizante que resaltaban cuando se hallaba en trance de ponerse algún riesgo, como por ejemplo tomar una decisión". Balint describe cómo tras dos años de tratamiento psicoanalítico "se dio la explicación que aparentemente la cosa más importante para ella era mantener una postura bien erguida, con los pies bien puestos sobre el suelo. Como respuesta, ella dijo que nunca, desde su más tierna infancia, había sido capaz de ser una voltereta, aún cuando, en el transcurso de su vida, hubiese intentado muchas veces hacerla. De modo que le dije: "¿y ahora?" Entonces se levantó del diván y, con gran sorpresa suya, hizo una perfecta voltereta sin dificultad alguna.
"Este hecho vino a ser una auténtica brecha. Siguieron muchos cambios, en su vida emocional, social y profesional, todos ellos en el sentido de una libertad de elasticidad mayores. Además, estuvo en condiciones de hacer frente a un examen profesional de especialización de gran dificultad, superándolo, se prometió y se casó."
Balint prosigue luego, por un par de páginas más, intentando demostrar que este repentino cambio significativo no estaba, pese a todo, en contradicción con su teoría de la relaciones objetales. "Quiero subrayar -concluye -que la satisfacción no ha sustituido a la interpretación, sino que será añadido" (página 134).
(…)
Nardone,G. y Watslawick, P. (1992). El arte del cambio. Manual de terapia estratégica e hipnoterapia sin trance.  Barcleona: Herder

Millon y Davis  señalan: Psicoterapia integracionista: La integración de diversas corrientes en psicoterapia El proceso la terapia de...

Millon y Davis señalan:

Psicoterapia integracionista: La integración de diversas corrientes en psicoterapia

El proceso la terapia debe estar coordinado con la entidad tratada. A fin de ser satisfactoria y científica, lógica y la técnica terapéuticas deberían derivarse de una taxonomía que ordenaría los tipos psicológicos esenciales de la personalidad en un esquema conceptual coherente. Desde la perspectiva de las ciencias físicas, esta afirmación parece obvia. La física cuenta con el modelo básico y la química con la tabla periódica. La primera agrupa las diversas partículas subatómicas; la segunda ordena los diversos elementos. Por ejemplo, un ingeniero químico que desee perfeccionar el proceso químico utilizado en la elaboración de un determinado compuesto, evidentemente examinará que tiene de común con otros planteamientos, pero sólo en conexión con la lógica de la propia química, para desarrollar una solución de orden superior que tenga verdadero sentido. Las características de otros abordajes no se pueden adoptar simplemente por su frecuencia. Más bien las leyes de la química, junto a las características del compuesto particular, dictan que resultara satisfactorio.
Asimismo, los terapeutas deben entender las características y las dinámicas de los pacientes a quienes tratan para determinar el resultado de la terapia. Lejos de demostrar que la psicoterapia haya evolucionado, los abordajes contemporáneos escritos anteriormente reflejan una psicopatología fragmentada y desconyuntada, en la cual la ramas pura y aplicada de la ciencia se han desarrollado por separado. Como análisis final, sólo podemos concluir que las propiedades sintéticas y formales de la sonoridad son las que dictan nuevas formas de psicoterapia, proporcionan una vía para la integración de las históricas escuelas dogmáticas y explican el hallazgo inicial de que la mayoría de psicoterapia son efectivas por igual.
Retrospectivamente, la revolución ante el dogmatismo de las escuelas históricas eran inevitables. Tanto si es psicoanalítica, cognitiva, conductual o biológica, cada una de ellas constituyen sólo una visión parcial de naturales humana. En las llamadas ciencias duras, se producen avances al intentar falsear los modelos establecidos. Los resultados apoyan una teoría mientras que rechazan las otras. Por el contrario, las ciencias sociales están menos vinculadas intrínsecamente; los avances tienen lugar cuando surge una nueva aria de contenido en el centro del conocimiento científico, generándose así una nueva manera de considerar ese ámbito, un paradigma innovador. En estos términos, escuelas psico dinámica subraya la importancia del inconsciente, los mecanismos de defensa y las relaciones fetales tempranas; la terapia tratará de hacer consciente lo inconsciente o de desenmarañar los residuos nocivos de las relaciones tempranas con los cuidadores. La escuela interpersonal subraye los principios de correspondencia y complementaridad; la terapia no quedará atrapada en los mismos círculos viciosos preexistentes, sino que promoverá el desarrollo de nuevos modos de comportarse mediante respuestas no complementarias. La escuela cognitiva se basa la importancia de los pensamientos automáticos y las distorsiones y crece cognitivas; la terapia consiste en enseñar a los clientes a identificar esos pensamientos y sustituirlo por alternativas funcionales. Todas las perspectivas e lucirán importantes áreas de la personalidad, pero no proporcionan los principios integradores necesarios. En vez de ello, el modelo actual en psicoterapia es el eclecticismo inteligente, la selectividad basada principalmente en las experiencias del pasado con clientes similares.
Por otra parte, la definición de personalidad, patrón de variables que engloban la matriz entera de la persona, no puede apoyar este modelo. La personalidad es una estructura interconectada de comportamientos, cogniciones y procesos intrapsíquicos. La interpretación de estructuras y funciones psíquicas es lo que distingue los trastornos de la personalidad de otros síndromes clínicos. El sinergismo resultante ofrece la personalidad global una estabilidad que comporta que los trastornos de la personalidad resulten excesivamente complicados de resolver, al menos desde las formas de terapias tradicionales. En consecuencia, la terapia de la personalidad presenta una estructura formal muy similar a la de la propia personalidad. La terapia debe ser más que la suma de sus partes, ya que la personalidad también es más que la suma de sus partes. La terapia debería estar integrada (y, por lo tanto, resulta tan eficaz), integrada y estable es la personalidad. Hay que considerar la psicoterapia integracionista con una configuración de estrategias y tácticas en las que cada técnica de intervención se selecciona por su eficacia para resolver estados patológicos y también por su contribución en el patrón global de procedimientos de tratamiento, de los cuales es solamente uno. Por ello, la patología de la personalidad engloba un tipo de trastornos para los que se requiere explícitamente una base teórica integracionista. Cualquier otra elección es peor. Por otra parte, los trastornos de la personalidad recién simplemente un hombre inapropiado y sería mejor calificarlo de trastornos cognitivos, trastornos interpersonales o trastornos psicodinámicos (MIllon, 1999).
La idea de que la personalidad es un sistema funcional -estructural permite efectuar determinadas predicciones sobre la personalidad y sus modelos más adecuados de terapia. En primer lugar, explica porque los trastornos de la personalidad parecen tan complicados clínicamente. Los sistemas buscan de una manera natural inestabilidad interna, sumidos taxis. Por ejemplo, los factores estresantes de la vida cotidiana afectan a las personalidades patológicas y a las personalidades normales. Estos factores pueden abarcar desde lo más cotidiano, como es levantarse por la mañana, hasta lo más profundo como es el fallecimiento de uno de los progenitores o no conseguir el sueño de toda la vida. Subjetivamente, estos estresantes provocan ansiedad que puede manejarse de muchas maneras. Por ejemplo, se pueden aplicar mecanismos lógicos de enfrentamiento para encontrar una solución realista o mecanismo de defensa para reprimir, reconducir o transformar esa ansiedad. En cualquier caso, el objetivo es siempre la estabilidad, no el cambio. En la personalidad, cada una de las áreas utiliza como lastre a las demás reforzando así la estructura entera. Como formas estables regulares de pensar, sentir y percibir, los trastornos de la personalidad tienen como objetivo la homeostasis, que intrínsicamente no coincide con el mundo psicosocial, generando círculo vicioso que perpetúan los mismos dilemas una y otra vez. Por definición, su patología, que es estable, regular y duradera, engloban a la matriz entera de la persona como si fuera un lastre. En consecuencia, la naturaleza de la personalidad que dice que la psicoterapia es de las escuelas, las que se basan en una única perspectiva, estarán muy contaminadas por los trastornos de la personalidad. Y este es el mundo real para los clínicos de todas partes.
Volviendo al tema del comienzo en este apartado, las intervenciones estrictamente lineales no pueden funcionar bien con trastornos que se mantienen a través de una causalidad recíproca. Al apagar un incendio con fuego y el aplicar múltiples técnicas en consonancia con las características identificadas en la evaluación (características relevantes en cada caso correcto), la terapia puede aplicarse de manera que el equilibrio de la persona quede "perforado", haciendo funcionar procesos de cambios que se construyen y se refuerzan entre sí y generando cambios en todo el sistema. La psicoterapia integracionista se basa en la aplicación de múltiples técnicas, derivadas probablemente de cada una de las áreas de la personalidad y seleccionadas específicamente para demostrar un eficacia superior a la que cabría esperar si se aplicara una sola técnica. En cambio, las terapia las escuelas se consideran lineales y newtonianas, y la eficacia del eclecticismo terapéutico, que carece de una taxonomía derivada de la teoría y su coordinación con las áreas de la personalidad, mediante las cuales entender a los individuos, se considera meramente aleatoria.
Bibliografía:
Millon, T. y Davis, R. (2001).Trastornos de la personalidad en la vida moderna. Barcelona: Masson
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Jay Haley describe como es: Terapia no convencional: La técnica de ordalía Esta técnica, resulta fácil deslindar la tarea del ter...

Jay Haley describe como es:

Terapia no convencional: La técnica de ordalía


Esta técnica, resulta fácil deslindar la tarea del terapeuta: consiste en imponer un ordalía adecuada al problema de la persona que desea cambiar y, a la vez, más severa que ese problema. Así como un castigo debe adecuarse al crimen que pena, del mismo modo que el requisito principal de una ordalía es que provoque una zozobra igual o mayor que la que ocasiona por el síntoma. Si no lo bastante rigurosa para extinguir el síntoma, casi siempre se puede aumentar su magnitud hasta que lo sea. Por otra parte, conviene que la ordalía beneficia la persona; a todos nos resulta dificultoso hacer algo que nos beneficie, y parece que les cuesta particularmente a quienes demandan terapia. La gimnasia, perfeccionamiento espiritual, la observancia de una dieta saludable, y demás actividades de autosuperación: he ahí otros tantos ejemplos de lo beneficioso para las personas. Éstas ordalías pueden incluir también hacer un sacrificio por otros.
En segundo lugar, la ordalía debe ser algo que la persona puede ejecutar y a lo que no pueda oponer objeciones válidas. En otras palabras, debe ser de tal naturaleza que el terapeuta diga sin reservas: "esto no le dará ninguna de sus normas morales y es algo que usted puede hacer". Por último, un ordalía terapéutica no debe causar daño sujeto, ni en ninguna otra persona.
Dentro de estas características, la ordalía propuesta puede ser tosca, como un instrumento sin filo, o ingeniosa y sutil. Puede, por otra parte, ser estándar, aplicable a diversos problemas, o bien estar cuidadosamente diseñada para una persona o familia en particular, siendo inadecuada en cualquier otro caso. Un ejemplo de ordalía estándar es hacer gimnasia en mitad de la noche cada vez que se haya presentado el síntoma durante el día…
Una última característica: hay casos en que la persona debe pasar reiteradamente por un ordalía para curarse el síntoma; en otros, la simple amenaza de un ordalía basta para curarla. Cuando el terapeuta presentan ordalía como un procedimiento y su cliente lo admite, no es raro que esa persona abandone el síntoma antes de que la ordalía haya llegado a ejecutarse.
Tipos de ordalía
Hay toda una gama de ellos. Aquí podemos enumerar unos pocos e ilustrarlo con ejemplos.

Tarea directa
Cuando el ordalía es una tarea directa, el terapeuta explica claramente el problema y pide que, cada vez que se presente, la persona se someta a determinada ordalía. Durante la entrevista, averiguar qué clase de actividad debería intensificar el cliente para su propio bien, a menudo sin aclarar el propósito es indagación. Una respuesta típica es que esa persona debía practicar más ejercicios físicos. Por consiguiente el terapeuta le ordena que a determinada cantidad de ejercicios cada vez que se presenten síntomas. En muchos casos, lo mejor es hacer practicar en mitad de la noche: se pide el cliente que, al irse a dormir fije la alarma del despertador para las 3 de la mañana; a esa hora deberá levantarse y hacer los ejercicios. Tras esto, volverá dormirse, con lo cual el procedimiento se asemeja a un sueño pesadilla. Los ejercicios deben ser intensos, lo suficiente para que esta persona tenga los músculos doloridos al día siguiente.
Haley, J. (1984). Terapia de ordalía. Caminos inusuales para modifcar la conducta. Buenos Aires: Amorrortu

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Amor en la pareja, unión y separación Las definiciones en torno al amor son muy variadas, sin embargo, lo tomaremos como el  amor cotidi...

Amor en la pareja, unión y separación


Las definiciones en torno al amor son muy variadas, sin embargo, lo tomaremos como el  amor cotidianamente entendido como el grado de dedicación hacia la otra persona. El amor en este sentido puede darse o desaparecer en una relación de pareja.
¿El amor puede desaparecer con un evento o de un momento a otro?
Desde el discurso de los pacientes, el amor se diluye en el transcurso de la relación,  cuando esta es insatisfactoria, donde transcurren situaciones de dolor, el amor se va diluyendo para desaparecer, el amor no desaparece de un día al otro.  Sin embargo, si uno de los miembros ha sido expuesto a situaciones malestar como las infidelidades, es muy probable que se niegue al amor, ocultándose para evitar el dolor.
¿Qué es lo que une a la pareja?
En este sentido para muchas será el amor, para otras: los hijos, la amistad, el proyecto profesional o laboral, el estatus social, la dependencia emocional, dependencia económica, el vínculo sexual,  etc.
Es importante explorar en la relación de pareja que es lo que los une.  Elemento importante para establecer el contexto  y  desarrollo de la pareja.
¿La separación de la pareja es un camino a seguir? En algunas parejas es un camino, en otras es una alternativa.  Cuando la relación se encuentra frecuentada por el dolor  y malestar constante, es importante considerar la separación antes que la union de la pareja
¿Para qué se juntan dos personas?
Dos personas se juntan para buscar y encontrar la felicidad, idealmente, luego los unirán otros elementos, sin embargo, si se siente que la relación está caracterizada por la infelicidad, es importante saber: ¿Qué desea cada uno de la pareja? Y si se está en la capacidad de brindar aquello que se busca en el otro.
Algunas parejas se unen por protección mutua, otra por espacio de bienestar que le puede brindar un miembro. Es otra de las preguntas que debemos de re-pensar, del porque y para que se encuentran juntos.
La terapia de pareja en este sentido se consolida como un espacio de exploración, de alternativas y soluciones para la relación de pareja.

amor en pareja

Juegos Sexuales Para Mejorar la relación de pareja en la intimidad Un área no tocada con frecuencia en la relación misma, como  en las ...

Juegos Sexuales Para Mejorar la relación de pareja en la intimidad

Un área no tocada con frecuencia en la relación misma, como  en las sesiones de terapia,  la relación de pareja y el deseo.  El cual puede fortalecerse en el vínculo cotidiano al respecto es importante conocer las zonas erógenas propias como del otro, disfrutarlas y explorarlas. Otra forma de disfrutarlas es a través de los juegos sexuales.
Los juegos eróticos de por si van a estimular la imaginación y creatividad en la pareja, evitan caer en la rutina cotidiana. Los juegos en la pareja son válidos en la totalidad mientras que ambos se encuentren de acuerdo. Teniendo estos la función de mejorar la confianza y aceptación del compañero.
La regla fundamental en el juego erotico es que no existe una regla, la pareja la contruye. Siendos sus objetivos según Anne Hooper:
Fomentar:
  • La confianza en la pareja
  • La excitación de la pareja
  • La expectativa en la pareja
  • Las fantasías secretas en la pareja
  • La seguridad que la conducta de ambos es aceptable para la pareja
  • La convicción de que se dirige bien el juego
  • Su propia excitación y placer
  • Formas imaginativas de vivir el sexo

Que se debe de evitar:
  • Asustar a la pareja
  • Llevar a la pareja demasiado lejos o demasiado deprisa
  • Hacer daño o poner en peligro  a su pareja, avanzando más allá de lo acordado
Perder el control cuando se ejerce un rol dominante en el juego


Problema frecuente en la pareja: evitar escuchar Un problema que surge en las diversas relaciones de pareja es el evitar escuchar al ot...

Problema frecuente en la pareja: evitar escuchar


Un problema que surge en las diversas relaciones de pareja es el evitar escuchar al otro, en proceso de imponer las ideas de un miembro, como el tomar decisiones por este. Aquello de por si genera una pareja disfuncional y  con resentimiento  al ser relegada/o su punto de vista. 
Dejando sus prioridades de lado de uno por las del otro.

Con la repetición continua de aquella practica se genera una relación asimetrica, donde se valora más el punto de vista de un miembro.

El proceso de escuchar en ocasiones no es agradable por discrepar del propio punto de vista, sin embargo es una de las bases, no solo comunicar, si no también saber escuchar las necesidades del otro miembro de la pareja. En el caso de perseverar en no escuchar selectivamente lo que no es de agrada se conlleva sentar las bases de la disconformidad y cambios de humor en la relación de pareja,

Es importante que recordar que una relación de pareja no necesariamente se disuelve por un hecho, sino, por un conjunto de hechos que sumados en la cotidianidad, generan un malestar acumulado que impulsa hacia la separación.


El no escuchar a la pareja trae con el tiempo consecuencias como la separación
No escuchar a la pareja

Condiciones y escenarios que dificultan la acción del terapeuta La terapia: relación entre individuos y subjetividades a través del disc...

Condiciones y escenarios que dificultan la acción del terapeuta


La terapia: relación entre individuos y subjetividades a través del discurso

Fortes de Lef, J., Et al. (2009). El terapeuta y sus errores. Reflexiones sobre la terapia.


Al respecto mencionan:
La terapia constituye una relación entre consulta antes y terapeuta (y las voces de un superior, colegas, comunidades profesionales, sociales, políticas, religiosas, etc.) a partir de una demanda y el suministro de un servicio: la atención y el saber del terapeuta, para lo cual fue entrenado. Aparecen multiplicidad de procesos que buscan atender la demanda terapéutica y que repercuten tanto los consulta antes como en el terapeuta.
El terapeuta construye sobre su conocimiento de la teoría y la práctica clínica sus propias experiencias de vida, así como su relación terapéutica con los consulta antes, en la que surge un flujo de conocimiento en diferentes esferas. Es por ello un proceso de co-construcción de conocimiento, de los otros y de sí mismo, en el que los integrantes de ese espacio participan desde sus diferentes posiciones.

Es importante reconocer el saber del terapeuta, quien cuenta con un conocimiento teórico y clínico, basado en años de formación, que pone al servicio de la demanda terapéutica. El que el terapeuta a su oposición -a partir de sus saberes- en la conversación terapéutica no implica una relación de dominio con los consultantes. Más que pretender establecer relaciones igualitarias en el espacio terapéutico, considere importante trabajar construyendo relaciones equivalentes o equitativas, para reconocer diferencias (de saberes, de género, origen étnico, racial, religioso, social) incorporar las a un diálogo respetuoso. Si bien es cierto que igualdad no es sinónimo    de equidad, considero que esta última reconoce la presencia de diferencias, que incorporan la diversidad al diálogo, donde el criterio de igualdad puede oscurecer su presencia y significado (...).

El sistema terapéutico se desencadena en una multiplicidad de procesos en los que el terapeuta y consulta antes resuenan, convergen y divergen. No podemos marcar un límite rígido e inflexible entre los mundos del terapeuta y los consultantes: se trata de una compleja interacción de dos mundos y sub mundos, de los consulta antes como sistema y como subsistemas individuales, los mundos en la vida personal y profesional del terapeuta, así como los contextos sociales y políticos que intervienen en el proceso terapéutico. Es importante conocer también su diferencia: lo que separa la vida de cada uno en esta interacción de subjetividades que se da en el proceso terapéutico, incluida la diferencia entre los espacios del terapeuta y los consultantes.



el escenario de las sesiones de terapia
Espacio de terapia