EFECTO DEL TRAUMA EN EL CUERPO | PSICOTERAPIA Y PSICOLOGIA


Pag ogden, Kenuni Minton y Clare Pain mención:

Por multitud de razones, el cuerpo ha quedado excluido de la "cura verbal". Los psicoterapeuta formados en el modelo terapéutico psicodinámico, psicoanalítico o cognitivo, han desarrollado la habilidad de escuchar el lenguaje y las emociones del paciente. Sondean las asociaciones del paciente, las fantasías y los signos de conflicto psíquico, perturbaciones dolorosas y mecanismos defensivos. Registran los diversos hilos narrativos que tejen los pacientes, tomando buena nota de cómo y dónde la trama de la niñez se repite nuevamente en el presente. Son muy hábiles en lo referente a favorecer la creación de una alianza terapéutica, trabajar dentro de un encuadre terapéutico y reconocer los diferentes matices y puestas en escena de la transferencia y la contratransferencia. Vigilan los síntomas físicos, sirviéndose de intervenciones psicofarmacológicas en el caso de estar indicada. Y de forma invariable toman buena nota de la presentación física de los pacientes como, por ejemplo, los manierismos, los cambios útiles en el peso o en la elección de la vestimenta, la postura batida de un paciente deprimido por los movimientos agitados de un paciente ansioso. Pero aunque la mayoría de los terapeutas han sido debidamente formados para advertir la apariencia e incluso los movimientos del cuerpo del paciente, el hecho de trabajar directamente con la experiencia encarnada (con las vivencias corporales) del paciente se considera en gran medida como algo marginal a la formulación, del plan de tratamiento y las intervenciones terapéuticas tradicionales.

La psicoterapia sensoriomotriz se basa en el modelo psicoterapéutico tradicional, pero aborde el cuerpo como un elemento central dentro del campo terapéutico de la conciencia, al tiempo que incluye habilidades de observación, teorías e intervenciones no practicadas habitualmente en la psicoterapia psicodinámica. Los principios teóricos y los modelos de tratamiento procedentes de las tradiciones tanto de la salud mental como de la psicoterapia corporal aparecen integrados en este modelo. La psicoterapia sensoriomotriz se inspira fuertemente en el modelo Hakomi, una modalidad de psicoterapia de orientación corporal impulsada por Ron Kurtz (Kursz, 1990), como fundamento para el desarrollo de las habilidades terapéuticas, además de incorporar la teoría y la técnica de la psicoterapia psicodinámica, la terapia cognitivo -conductual, la neurociencia, la teoría del apego y la teoría de la disociación. La premisa de este libro es que los terapeutas con una formación tradicional puedan incrementar la profundidad y la eficacia su labor clínica añadiendo su repertorio algunas intervenciones de orientación corporal.

Utilizamos genéricamente el término de psicoterapia sensoriomotriz para referirnos a un enfoque incorpora una serie de intervenciones somáticas utilizadas por la mayoría de psicoterapeuta corporales. Pero la psicoterapia sensoriomotriz también es una escuela o corriente dentro de la psicoterapia, que ha desarrollado la teoría de la psicología corporal con objeto de guiar la aplicación de las intervenciones somáticas, de manera que el término también se utiliza para aludir a la síntesis única propia de dicha escuela. La corriente sensoriomotriz enseña trabajar con las sensaciones y los movimientos corporales, pero por lo general excluye la utilización del tacto. El uso razonable del contacto físico psicoterapia puede ser ocasionalmente útil en algunas situaciones específicas, pero también es potencialmente problemático, y no constituye un componente necesario del enfoque sensoriomotriz.
Sabemos que el trauma tiene profundos efectos sobre el cuerpo y el sistema nervioso y que muchos de los síntomas de las personas traumatizadas tienen una base somática. Los pacientes que padecen traumas no resueltos casi siempre hablan de vivencias corporales desreguladas; a nivel corporal se reproduce interminablemente una cascada incontrolable de emociones y de sensaciones físicas intensas desencadenadas por los recuerdos de la traumatización. Esta activación fisiológica crónica suele estar con frecuencia en la raíz de los síntomas postraumáticos recurrentes para los que el paciente solicita tratamiento. La capacidad de asimilar la experiencia traumática dentro el contexto de una narrativa vital todavía nuestro alcance de estas personas, debido tanto a que los recuerdos traumáticos no están codificados dentro la memoria autobiográfica, como a que la activación fisiológica recurrente de origen traumático continúa generando una sensación somática de amenaza -un "error mudo".

Los modelos terapéuticos tradicionales se basan principalmente la idea de que el cambio tiene lugar de manera "descendente", en virtud de un proceso de expresión y formulación narrativa. Por ejemplo, uno de los principios de los modelos de tratamiento de corte  psicodinamico, expresado de una forma un tanto simplista, es que la facilitación, dentro el contexto de la relación terapéutica, del contacto emocional con la experiencia olorosa del pasado junto con el tratamiento de la distorsiones cognitivas asociadas, generará un cambio positivo en el sentido de la propia identidad y con ello un alivio de los padecimientos y una mejora del bienestar. La premisa de trabajo es que un cambio significativo en las condiciones y las emociones del paciente generará un cambio en las vivencias físicas o corporales asociadas al sentido de la propia identidad individual. El objetivo principal de la intervención terapéutica sería, pues, el lenguaje del paciente; es decir, la narrativa sería la puerta de entrada (la vía de acceso, el punto de partida) en el proceso terapéutico. Las representaciones verbales, las creencias y los afectos del paciente son movilizados, analizados y reelaborados a través de la relación terapéutica.
Mejorar el funcionamiento del yo, clarificar la cuestión de sentido, formular una narrativa y trabajar las vivencias emocionales son intervenciones de una utilidad fundamental que reportan unas ganancias reales para el paciente. A estas prácticas y técnicas cognitivas y dinámicas ya útiles de por sí, proponemos añadir las intervenciones "ascendentes" con objeto de tratar las sensaciones físicas reiteradas y espontánea, las inhibición motrices y las inclusiones somáticas sensoriales característica del experiencia traumática no resuelta. Los pacientes traumatizados están atormentados por la reaparición de las reacciones sensorio motrices relacionadas con el trauma bajo la forma de vivencia inclusiva tales como imágenes, sonidos, colores, sensaciones corporales, dolores físicos, constricción, entumecimiento o insensibilidad, y la incapacidad de modular o regular la activación fisiológica. Al incluir las sensaciones y los movimientos corporales como una vía fundamental para procesar el trauma, la psicoterapia sensoriomotriz le enseña el terapeuta a utilizar las intervenciones centradas en el cuerpo con objeto de reducir estos síntomas e impulsar un cambio en las comisiones, las emociones, los síntomas de creencias y la capacidad de relación del paciente.

La práctica de la psicoterapia sensoriomotriz combina la teoría y la técnica de la terapia cognitiva y la terapia dinámica con la conciencia somática y las intervenciones motrices directas tales como ayudar a los pacientes a tomar conciencia de su cuerpo, rastrear sensaciones corporales y materializar acciones físicas que favorezcan la autorrealización. A los pacientes se les enseña observar la relación entre su organización física y sus creencias y emociones, advirtiendo, por ejemplo, de que forma una representación de sí mismo formulada en el aquí y ahora dentro la terapia como, por ejemplo, "soy una mala persona" influye en las sensaciones físicas, la postura, la activación fisiológica del sistema nervioso autónomo y los movimientos. Los pacientes también aprenden a identificar de qué forma su sensaciones físicas, posturas y movimientos afectan a su estado emocional influyen en el vocabulario de los contenidos que escriben en la terapia. Dichas intervenciones incorporan activamente al cuerpo dentro de la psicoterapia, ofreciendo un modelo mente -cuerpo más unificado para el tratamiento de la traumatización. Dentro del contexto de una terapia simpática (relacional mente receptiva), los profesionales pueden ayudar a los pacientes a sentir curiosidad e interés por analizar de qué forma las reacciones del cuerpo al trauma del pasado se prolongan dentro del contexto de la vida actual, y de qué forma se pueden cambiar estas reacciones a fin de posibilitar un funcionamiento más adaptativos.


Ogden, P. et al. ( 2009). EL trauma y el cuerpo. Un modelo de terapia sesoriomotriz de psicoterapia: Barcelona: Desclée de Brouwer